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Mesa Completa

(190) Dos lugares de Belluno

Dos sitios en las antípodas de esta provincia, y después: su gastronomía, el mapa y una receta de Strudel

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Anna Mayer - Panepanna
oct 21, 2025
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Asocio la provincia de Belluno a dos lugares que no podrían ser más distintos entre sí: el pijerío de Cortina d’Ampezzo y el desastre de la presa del Vajont.

Así es esta newsletter… ¿bipolar?

Hoy hablamos de:

  • La Baqueira Beret italiana

  • La tragedia del Vajont

  • La cocina de Belluno, con glosario de productos y platos.

  • Y al final, la mesa completa: el mapa para comer en la provincia y mi receta de Strudel.

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Cortina d’Ampezzo

El lado brillante de Belluno. Cortina es el lugar donde Italia aprendió a esquiar con estilo, a llevar gafas de sol en la nieve y a convertir la montaña en pasarela. Desde las Olimpiadas de 1956 (y atención que vuelven a celebrarse ahí en febrero 2026), el nombre evoca una mezcla de jet set y nostalgia de celuloide: Sofía Loren en abrigo blanco, Fiat 124 Spider aparcados frente a hoteles con moqueta roja, y el murmullo de una “erre” suave al pedir un Negroni Sbagliato.

Era el reino de los milaneses que “hacían temporada”, de las mujeres permanentemente bronceadas —como Marta Marzotto, musa del dolce vivere y del exceso ochentero— y de un cierto modo de entender el lujo alpino: discreto solo en apariencia, exuberante en fondo. Hoy Cortina sigue siendo eso: un lugar que evoca lujo y donde en verano vas a estar atrapado entre turistas.

Hoy Cortina vive en un equilibrio frágil entre exclusividad y saturación. En invierno, cuando se abren las pistas, llegan los milaneses, los romanos y los turistas extranjeros: una multitud selecta que llena restaurantes, boutiques y carreteras de montaña. El esquí sigue siendo el motor del valle, aunque ya no es solo deporte: es escaparate. Con las obras y preparativos de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, la sensación de temporada alta se ha vuelto casi permanente. En verano, en cambio, el ritmo cambia: llegan senderistas, familias que tienen aquí su segunda casa, ciclistas que suben los pasos dolomíticos y viajeros que buscan frescor y silencio. La vida se traslada a las terrazas, a los refugios y a los caminos.

Longarone y la presa del Vajont

A apenas cuarenta kilómetros de Cortina, el brillo se apaga. El 9 de octubre de 1963, a las 22:39, una porción entera del monte Toc —unos 270 millones de metros cúbicos de roca— se desprendió y cayó en el embalse del Vajont, un lago artificial creado por una presa de 261 metros de altura, la más alta del mundo en su momento. La presa no se rompió: resistió. Pero el desprendimiento desplazó tal cantidad de agua que se levantó una ola gigantesca, de más de 200 metros de altura, que sobrepasó el muro y descendió con una violencia inimaginable hacia el valle del Piave.

En menos de un minuto, Longarone y los pueblos de Pirago, Rivalta, Villanova y Faè fueron arrasados. Murieron 1.910 personas. No quedó casi nada en pie. La magnitud del desastre fue tal que, durante días, los equipos de rescate trabajaron sin comprender del todo qué había pasado: la presa estaba intacta, pero el valle había desaparecido.

El desastre del Vajont no fue un accidente natural. Ya antes del llenado del embalse, los geólogos habían advertido de la inestabilidad del monte Toc. Los primeros deslizamientos se produjeron años antes, pero la empresa SADE (Società Adriatica di Elettricità), responsable de la obra, y luego el Estado italiano tras su nacionalización, minimizaron los riesgos y continuaron las operaciones. El embalse se vació y se llenó varias veces para “observar” el comportamiento de la ladera, hasta que la noche del 9 de octubre se produjo el colapso definitivo.

El proceso judicial posterior fue largo y doloroso: hubo condenas, pero simbólicas. En los años siguientes, Longarone fue reconstruido con ayuda de toda Italia, incluida la de los gelatieri emigrados originarios de esos valles, que enviaron dinero desde Alemania, Austria o España.

Hoy la presa sigue en pie, vacía, como una cicatriz monumental. En su silencio pesa tanto la precisión de los cálculos como la ausencia de escucha. Décadas después, el actor Marco Paolini subió a esa misma presa para contarlo en directo en Il racconto del Vajont: un monólogo sobrio y estremecedor que convirtió la tragedia en memoria colectiva.

En uno de los pasajes más recordados —este fragmento— describe con calma cómo la presa resistió, pero la ola pasó por encima: la victoria de la técnica, la derrota del sentido.

Aquí abajo, la terrorífica simulación 3D deñ desprendimiento:

La cocina de Belluno

La provincia de Belluno es la más montañosa del Véneto y una de las menos pobladas. Su cocina refleja ese paisaje: sobria, de aprovechamiento y muy unida al ciclo de las estaciones. Los ingredientes básicos son los de la montaña —maíz, patatas, legumbres, setas, caza—, con la delicadeza de quien ha aprendido a hacer mucho con poco. Las influencias compartidas con el SudTirol y el Friuli se notan en los embutidos ahumados, los gnocchi de pan, los pasteles de manzana o los nombres de algunos platos que suenan más a alemán que a italiano.

Las tres provincias de las Dolomitas: Trento, Belluno y Pordenone

BUCHTELN - Bollos dulces de origen austrohúngaro, rellenos de mermelada o crema y horneados juntos en una fuente, de modo que quedan pegados entre sí. En Belluno y otras zonas alpinas se sirven tibios, espolvoreados con azúcar glas, como postre de invierno o merienda de refugio.

CANEDERLI – Albóndigas de pan con speck o queso, servidas en caldo o con mantequilla y salvia; herencia tirolesa muy extendida en el norte de la provincia.

CAPRIOLO - Corzo de los bosques alpinos, carne magra y delicada muy apreciada en la cocina de caza. Se prepara guisado (in salmì), en estofados o ragús, casi siempre acompañado de polenta.

CASUNZIEI – Ravioli en forma de media luna, rellenos de remolacha y patata (los casunziei all’ampezzana de Cortina son los más famosos).

FORMAGGIO PIAVE DOP – Queso de leche de vaca con DOP propia, producido en el valle del mismo nombre; sabor dulce y firme, excelente para rallar o degustar curado.

GNOCCHI DI PANE – Gnocchi elaborados con pan duro remojado en leche, huevo y harina, un ejemplo clásico de cocina de recuperación.

ORZOTTO – Variante local del risotto, elaborado con cebada perlada en lugar de arroz; suele prepararse con verduras, calabaza o setas.

PASTIN – Carne de cerdo (a veces mezclada con ternera), condimentada y picada gruesa, moldeada en discos y cocinada a la parrilla; plato emblemático de las fiestas populares.

POLENTA E FUNGHI – Polenta con setas, normalmente porcini o finferli, servida sola o como acompañamiento de carnes y salchichas.

STRUDEL DI MELE – Postre omnipresente en la zona alpina; masa fina enrollada con manzana, pasas y canela.

ZUPPA D’ORZO – Sopa densa de cebada, patata y verduras; uno de los platos más reconfortantes del invierno dolomítico.

Próximamente y autobombo

★ El sábado estaré en Oviedo en Gastrolibro, para acompañar a Jorge. Mira nuestras redes para saber dónde y cuándo porque aun no lo tengo claro.

★ Empieza la temporada de panettone: se vienen semanas de anuncios, sorteos, y catas. Stay tuned.

★ Novedades en la web:

  • la receta de Orecchiette con brécol, ajo y guindilla

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